Pretextos para los días

ALBERTO MORENO

“PRETEXTOS PARA LOS DÍAS”
Alberto Moreno

Formato Libro : 14,5 x 23 cm.
Páginas : 72 
Papel Tapa : Opalina tela 250 grs.
Papel Interior : Papel ahuesado 80 grs.
Tiraje : 1ª Edición / 300 ejemplares

PRÓLOGO

Ya en los textos de Espejismo y circunstancias, libro del que señalé su aguda lectura literaria, su selección que muestra otras señas, otra ruta del mapa fecundo de la poesía chilena; Por allí en algunas líneas dije que este autor, no es un epígono del flaneur baudeleriano de la ciudad, ni el fisgón chileno, sino un caminar ‘’piola’’ en la línea argumental de la vida existencial, es su apuesta literaria.

Pero en este libro: Pretextos para los días, ha ido más lejos, se ha adentrado a lo más hondo de nuestra miseria, a lo más bello de su existencia de la sobrevivencia, dentro del imaginario vil e indecente de este parasitario porvenir de Chile.

Ya está bueno de eufemismos y cotorreos de vieja clueca del lenguaje parásito pachorra literaria, y volvamos a la palabra sagrada con que fuimos fundados y la razón del por qué escribe: ‘’Los Gemidos’’ Pablo de Rokha, el influjo vital de Alfonso Alcalde, asombrado por esos ‘’Lobos y ovejas’’ de Manuel Silva, por Mafhud Massis y sus invocaciones a lo más terrible e innombrable, por Roque Dalton y sus palabras musicales, a la Mistral profética, a la música; Miles, Coltrane, Teillier, etc., etc.,etc.

No el placer, no la gloria, no el poder; la libertad, únicamente la libertad. Fernando Pessoa.

Escribir: porque he escogido esta forma entre otras. Entonces por qué he escogido estas vocales sílabas, frases, oraciones compuestas arbitrariamente desde mi puño encorvado, desde donde elijo, escojo, limpio y pulo, luego los sujetos de mi preludio para los días, abreviando el silencio y la fuga? A qué silencios? A todo lo que se oculta diariamente aquí en Chile?  Y el silencio pesa.  A qué se fuga?

A la infelicidad de los días? La apelación necesaria aparece en este libro.

Este conjunto de fugas con el fin de los olvidos de los olivos, este libro para los días, exige un lector atento por el inmobiliario de signos y la belleza en el lenguaje que hurga en el fondo de la existencia humana, a partir de releer el oficio de los otros/otras en la galería del tiempo aludido aquí. Y un tema que viene haciéndose sujeto en el tiempo de vivir una existencia vicaria, frente al exacerbado peculio en la elaboración de un proyecto de acumulación en las arcas de unos pocos patricios que administran Chile. 

Cada día es un afán, parece indicarnos Alberto Moreno, pero es un afán que pone de relieve como fundamento la palabra antes dicha, por los artífices del oficio de escribir.

Y en esos días en el texto Brevísima felicidad, está el amor, el ver y palpar, las sorpresas, descubrimientos, el deseo de abrir los ojos, el ronroneo de la gata y el ojo que ve lo imperceptible, el ojo, la mirada, la risa, los besos, todo aquello que nos vuelve diarios rincones no explorados de la vida y que el poeta descubre y les da aire. No obstante de regreso a casa ya no es romántico, sino que se pierde en el camino cavilando la vida después de la jornada. ‘’La disolución del sujeto me parece una puerta imposible de tocar / entrevisión de un más allá / del cual no se regresa y del que /sería mejor no hablar, / pues el sueño tampoco nos da refugio’’.

De interrogaciones hondas de los días acontecidos; de los sueños y utopías, es la inflexión más radical de los Pretextos para los días del poeta Alberto Moreno, cifrado en el Porque escribí de Enrique Lihn, el soporte que lo reseña, pero lo resignifica en un alegato civil importante, necesario y atrevido.

No es común, en la poesía de estas últimas generaciones, una lectura crítica a su historia, a su cultura y a la poesía chilena desde una distanciada mirada; las grietas y los espejos rotos el vidrio quebrado, la rasgadura del alma y el frenesí en ello, es su sello en este vertero en prosa y poesía.

El decir o desdecir de la poesía actual obvio que quiso salirse de sus pasados con el fin de inaugurar su espacio. Para refundar el mito poético, es necesaria su propia lectura de autores y del propio cuerpo, que es lo que potencia este autor al releer su pasado y observar su presente en este contexto de desolación, por el que despiadadamente los ha despojado de lo mejor de sus mentes brillantes.

Finalmente quiero decir que este libro cierra con dos grandes homenajes: “¿Días felices? Grietas del tiempo y oxímoron’’ Una fotografía en la que aparecen las imágenes más importantes del siglo pasado: Salvador Allende cit. ‘’como último guardián del sueño socialista’’ y la primera edición del libro de Julio Cortázar: Rayuela apareció en junio de 1963,  además 100 años de su nacimiento; ‘’ese demiurgo fabuloso’’.

Este es el momento cúlmine de este relato poetizado en la sombría historia de nuestro continente: “estos dos señores – ya mitológicos- en la historia reciente de América. (…) Verse, sonreír, cruzar continentes sólo para abrazarse, e intentar una vez más la utopía; reunir las voluntades con los espíritus. (Otoño 2014)’’. Esta es la parte final en prosa y poesía relevante donde el cruce es con Althusser y el relato del autor que le dio las luces a los estudiantes del “mayo del 68’’ y su instalación de autores del inconsciente estructurado como lenguaje, Freud y Lacan

El final es con Juan Luis Martínez, en las imágenes de la bailarina rusa Anna Pávlova en “la muerte del cisne” y la obra (el retrato y su montaje)  “Alice in wonderland” del escritor Lewis Carroll, y el montaje que realiza el mismo escritor Alberto Moreno poniendo la foto de la misma Alice Liddell, veinte años más tarde, ya mujer: cit. “Un espacio que se modifica a través del tiempo.’’

De este modo descompone el tiempo vivido, el tiempo de la historia y el cronos cultural de nuestro momento actual, del Chile de hoy, de la América de hoy, como bisagra que monta y desmonta, esta psiquis que no dialoga, que no interpela a Chile y su poemita.  Alberto Moreno, lo hace.

Carmen Berenguer