Un hombre no identificado

MIREYA ZÚÑIGA NOEMÍ

“UN HOMBRE NO IDENTIFICADO”
Mireya Zúñiga Noemí / Chilena / Colección Códice

Formato Libro : 20 x 24 cm.
Páginas : 110
Papel Tapa : Opalina Lisa 250 grs.
Papel Interior : Papel hilado 90 grs.
Tiraje : 1ª Edición / 500 ejemplares

RELIQUIA IRIDISCENTE DE UN PORVENIR

En literatura todo cambia y todo vuelve a ser lo mismo cada vez, o quizá no lo mismo pero sí una repetición de sus propias diferencias, homologías internas, series, devenir de devenires. El lenguaje en su nomadismo se complace en estrellarse contra los muros de los géneros literarios, o como si fueran las paredes celulares en que las bacterias encuentran un obstáculo y a la vez un destino.  Si pensamos los géneros literarios como síntomas, como señales decisivas de este estado, podemos pensar en la enfermedad como la condición natural del lenguaje, y por ende de la literatura, es decir, como un contagio continuo entre partes y estructuras, entre capítulos y estrofas, entre prosa y verso libre.

Es en este escenario, o laboratorio, que Un hombre no identificado de Mireya Zúñiga nos vuelve a hacer pensar en esas novelas ejemplares, escritas en verso, o esos poemas con una trabazón narrativa en su interior. Lenguaje que avanza hacia un punto, deambula alrededor de él, va y regresa, se pliega en sí mismo. La historia de un hombre y una mujer que nunca existieron más que en su propia fosforescencia, en su soledad entramada por su propia aparición.

Ella es la voz hablante, personaje lírica que no sólo crea un mundo propio, sino que un universo paralelo que poco a poco va absorbiendo su exterioridad, su fuga, e internaliza como un hoyo negro todo acontecimiento que la rodea. Asimismo, este movimiento centrípeto se proyecta en la propia escritura de la escritura. Cito:

“Repaso lentamente situaciones y poemas. Confundo estrofas y métrica y ya no sé donde empieza y acaba el otro”.

Una historia precedente se cuela entre la de ellos, pues existe un mundo natural, un paisaje inconsciente que se visualiza en una especie de jardín que se contrapone a la casa y a la ciudad donde se desenvuelven. Lugares cerrados y abiertos se entrelazan, casi al ritmo de una mente que divaga en torno a un hombre no identificado, en torno a un hombre que no tiene nombre y su historia son los restos de su propia historia, quizá una metáfora de la desaparición, de la desaparición de una historia, o de alguien en la historia reciente de Chile.

Un hombre no identificado de Mireya Zúñiga nos propone un viaje, sin retorno como todo viaje importante. Un viaje a través de una mente personal y de una mente colectiva que no deja de pensarse y preguntarse el por qué de muchas situaciones. De la esperanza al desencanto y de aquí a la desesperación no son sino la historia de este tiempo reciente que no quiere volver a verse a sí mismo. Una historia desoladora que celebra el triunfo de la poesía, es decir, su fulminante y cabal derrota.

Héctor Hernández Montecinos